Sure, 45 años, vive en una lejana aldea: “Vivimos aisladas en una aldea con mis 2 hijas. Nos mantenemos con lo que vendo en ferias”


En una aldea de las montañas de Asturias, Sureyna Cadenas Muñiz, Sure, lleva una vida muy alejada de la que suele imaginarse cuando se habla de autosuficiencia. Tiene 45 años, vive con sus dos hijas y obtiene parte de sus ingresos de los productos que prepara con plantas y después vende en ferias.
Su historia volvió a conocerse a través del canal de YouTube Hilux Aventura, que regresó al lugar para mostrar cómo ha cambiado la vida de la familia. Sure lleva más de dos décadas allí, aunque su relación con la aldea comenzó mucho antes: sus padres llegaron desde Madrid cuando ella era niña buscando precisamente una vida más ligada a la tierra.
La vivienda está en Aguanes, en el concejo de Allande, en una zona montañosa a la que no llega la carretera ni el suministro eléctrico convencional. Para llegar hasta la casa hay que desplazarse por caminos y hacerlo a pie en algunos tramos.
En ese entorno, las tareas que normalmente se resuelven con servicios o electrodomésticos requieren tiempo y esfuerzo. Hay que cultivar, recoger, conservar alimentos, conseguir leña y cuidar a los animales.
“Hay gente que piensa que venir aquí es estar tumbado al sol, pero no”, explica Sure. “Hay que cultivar las plantas para que den comida y eso ya lleva un trabajo, una organización y una gestión”.
La autosuficiencia de Sure no significa que la familia viva sin dinero. Su huerta permite producir buena parte de los alimentos que consume durante el año, mientras que otra fuente de ingresos procede de los preparados que elabora con plantas. “Me mantengo haciendo productos que luego vendo en las ferias; con el dinero hago la compra y complemento con cursos sobre plantas”, cuenta.
Entre sus preparaciones hay cremas y otros productos elaborados con plantas como romero, árnica, consuelda e hipérico. También organiza cursos y actividades relacionadas con los conocimientos que ha adquirido sobre estas especies. Su economía combina así autoconsumo, venta de productos y formación.
Sure también cuestiona la idea de que para vivir bien sea necesario tener todas las comodidades de una ciudad. “Hay que cambiar el chip del consumo que tenemos, no hacen falta tantas cosas”, sostiene.
Pero su historia también muestra la parte menos idílica de esta forma de vida. La leña hay que cortarla y trasladarla, la huerta requiere planificación y los animales necesitan cuidados diarios. “Aquí hay que hacerlo todo. Aquí no hay un botón que enciendes y el horno se calienta”, resume.
Después de más de 20 años vinculada a este lugar, Sure ha convertido esa rutina en una forma de vida que también comparte con sus hijas. Para ella, vivir en contacto permanente con la tierra no significa trabajar menos, sino necesitar menos cosas y asumir directamente muchas de las tareas que en la ciudad quedan resueltas por servicios o dinero.
Asturias, además, cuenta con políticas específicas para mantener la actividad agraria y combatir el abandono del medio rural. El Principado dispone de un Banco de Tierras destinado, entre otros objetivos, a fomentar el cultivo y facilitar el relevo generacional en las explotaciones agrarias.
Nota creada con asistencia IA
Fuente: www.clarin.com



